Santo Domingo, RD
Todo iniciaba con una sonrisa, un "match" en Tinder, seguido de una noche de tragos y conversaciones que parecían inofensivas. Luego llegaba el apagón.
Así operaban cuatro colombianos, dos hombres y dos mujeres, que, en pareja, ejecutaban robos meticulosamente planificados en apartamentos de lujo del Distrito Nacional, según el expediente de solicitud de medida de coerción presentado por el Ministerio Público.
El primer caso ocurrió el 24 de marzo. Una víctima acordó un encuentro con dos mujeres: María Fernanda Jurado Martínez y Laura Valentina Mosquea Hernández, ambas de nacionalidad colombiana. A una de ellas la había conocido días antes por Tinder.
Las recibió en una torre del Ensanche Naco, del Distrito Nacional, donde se unió otro amigo. Juntos compartieron en el área social del piso 13: copas, comida, buena charla. Luego bajaron al apartamento. Allí, las luces se apagaron en el recuerdo.
Dos días después, despertaron en una clínica privada tras permanecer inconscientes por más de 30 horas. Mientras dormían, las mujeres aprovecharon para sustraer relojes de lujo, joyas, celulares, dinero en efectivo y tarjetas bancarias.
Los hombres fueron encontrados inconscientes por el hermano de una de las víctimas.
La ruta del gasto dejó huellas claras: compras en Blue Mall, en SBG, en McDonald´s. Hasta la matrícula original de un vehículo fue sustraída.
Asalto a otros dos hombres
Tres días antes, en la madrugada del 21 de marzo, dos hombres conocieron a otro colombiano en un bar de la Zona Colonial. Se presentó como "Santi Mede".
Charlaron, intercambiaron contactos y luego se reencontraron en otro bar, esta vez con un cómplice. La noche cerró en una torre del sector Los Praditos, en el Distrito Nacional.
Despertaron horas después, aturdidos, con la misma sensación: habían sido drogados. Y robados. Faltaban celulares, computadoras, joyas, dinero en efectivo, hasta una consola de videojuegos. Las tarjetas digitales habían sido usadas en tiendas de tecnología, moda y heladerías.
Las cámaras de seguridad fueron clave: captaron a los imputados, Nicolás Giraldo Murillo y Joseph Stiven Rodríguez Pérez, acompañando a las víctimas —visiblemente afectadas—, revisando sus teléfonos, subiendo al apartamento y saliendo más tarde con mochilas llenas.
Durante la investigación, las autoridades descubrieron que los cuatro colombianos —dos hombres, dos mujeres— llegaron juntos al país y mantenían relaciones sentimentales cruzadas. Vivían bajo el mismo techo y formaban una estructura criminal orientada a seducir, intoxicar y despojar a sus víctimas.
El patrón se repitió con precisión quirúrgica: contacto inicial en redes o bares, generación de confianza, traslado al domicilio de la víctima, sedación con una sustancia aún no identificada y ejecución del robo.
Los cuatro fueron arrestados el 29 de marzo mediante órdenes judiciales emitidas por la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional, en el mismo apartamento: Airbnb FR RESIDENT XXI, ubicado en la calle Gaspar Polanco, en Bella Vista.
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