jueves, 5 de marzo de 2026

A la OMSA le pusieron la reversa y se le trancó la transmisión

 Santo Domingo, RD 

En febrero de 2026, cuando la República Dominicana sufrió su segundo apagón general en menos de cuatro meses, el Teleférico de Santo Domingo quedó paralizado. Para aliviar la situación, se dispuso un servicio de autobuses gratuitos de la Operadora Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) que trasladara a los usuarios atrapados por la interrupción.

La imagen tenía algo de metáfora. La OMSA, que durante años aspiró a ser el eje del transporte público, aparecía ahora como un sistema de respaldo: el recurso al que se recurre cuando los demás fallan.

En las últimas dos décadas, el operador estatal pasó de proyectarse como el gran articulador del transporte urbano a ocupar un espacio cada vez más estrecho dentro del mosaico de movilidad del Gran Santo Domingo. Hoy comparte las calles con choferes tradicionales, corredores privados, nuevos proyectos estatales, el Metro y el Teleférico.

Un sistema que se encoge

Cuando comenzó a operar, la OMSA representaba una promesa.

Se hablaba de un transporte seguro, limpio, organizado, pensado para los sectores de menores ingresos. La institución incluso tenía una revista propia y creó una figura peculiar: las llamadas "Omsafatas", bachilleres que asistían a los pasajeros dentro de los autobuses.

Era la época en que el sistema aspiraba a ser algo más que una simple flota de guaguas.

Hoy queda poco de ese impulso.

El servicio alcanzó su punto máximo en 2022, cuando transportó 29.9 millones de pasajeros. A partir de 2023 la demanda cayó de manera abrupta: poco más de 16 millones de usuarios anuales y 265.9 millones de pesos en recaudaciones.

Las cifras dibujan una institución que pierde espacio dentro del sistema de transporte de la ciudad.

Nuevas aspiraciones

La OMSA mantiene rutas específicas y presta servicios a zonas francas y a estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Para 2026 dispone de un presupuesto de 3,000 millones de pesos y una plantilla de 2,556 empleados. De ese monto, unos 265 millones están destinados a vehículos y equipos de transporte.

La apuesta ahora es el llamado Proyecto de Corredores Reformados, con el que la institución espera movilizar más de 54 millones de pasajeros en 2026.

Cómo se logrará un salto de esa magnitud es una de las preguntas que sobrevuelan el sistema.

La meta oficial es recaudar unos 1,900 millones de pesos al año, gracias al aumento del volumen de pasajeros, una mayor frecuencia de autobuses y la consolidación de corredores en el Gran Santo Domingo y Santiago.

El nuevo mapa del transporte

Mientras tanto, en las calles ya se perfila otra realidad.

Al abordar un autobús del corredor privado de la avenida Winston Churchill, el contraste es inmediato. El vehículo es más nuevo, el aire acondicionado funciona y el pago se realiza de forma electrónica.

La tarifa es de 35 pesos y permite recorrer desde la Jacobo Majluta hasta el Centro de los Héroes.

Dentro del autobús, cuatro pasajeros viajan en silencio bajo el frío constante del aire acondicionado. En las paredes hay avisos que recuerdan las normas del servicio.

Cuando se inauguró esa ruta, el Gobierno anunció que el trayecto de 12 kilómetros daría origen a una nueva estructura empresarial: 285 choferes pasarían a ser accionistas de la empresa que operaría el corredor.

En el acto, Alfredo Pulinario —Cambita—, presidente del consorcio Mochotrán, celebró que el presidente Luis Abinader hubiese puesto "voluntad política para el transporte".

@diariolibre.com

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