De acuerdo con el informe "Expansión de las comunidades urbanas de La Altagracia, República Dominicana 1988-2022", el distrito de Higüey concentra el 52.09 % de todas las edificaciones de la provincia. Además, el 81.29 % de las viviendas se ubica en zonas urbanas, lo que confirma un alto nivel de centralización poblacional en un distrito de más de 234,000 habitantes, según el Censo de Población y Viviendas de 2022.
Este crecimiento se traduce en una elevada densidad habitacional. La ciudad registra 1,511.87 viviendas por kilómetro cuadrado, cifra que casi duplica el promedio provincial de 805.60 viviendas/km², evidenciando una fuerte presión sobre el espacio urbano y los servicios públicos.
Expansión acelerada
El territorio urbanizado de Higüey ha crecido de manera significativa en las últimas décadas. En 1988 contaba con apenas 1.97 km², aumentando a 17.80 km² en 2010 y alcanzando 22.12 km² en 2022, lo que representa un incremento superior al 1,022 % en 34 años.
En total, la ciudad se expandió 20.15 km², siendo el período entre 1988 y 2010 el de mayor crecimiento, con 15.83 km² adicionales. En cambio, entre 2010 y 2022 el aumento fue de 4.32 km², reflejando una desaceleración en el ritmo de expansión.
La velocidad de crecimiento también ha variado: pasó de 0.72 km² por año entre 1988 y 2010 a 0.36 km² anuales en el período más reciente, lo que indica una moderación en la ocupación del suelo, aunque el crecimiento continúa.
Dispersa y desigual
El patrón de crecimiento urbano ha evolucionado de una expansión inicial hacia el oeste a un comportamiento multidireccional, extendiéndose hacia el norte, sur y suroeste, lo que sugiere una dinámica menos planificada y más dispersa.
A nivel interno, sectores como Pepe Rosario, Pueblo Nuevo y Los Coquitos presentan las mayores concentraciones de viviendas, mientras que comunidades como Cambelén y Batey Estante Alto mantienen densidades más bajas, reflejando desigualdades en la distribución urbana.
El informe atribuye este crecimiento al aumento poblacional, el desarrollo económico del este y la expansión de actividades comerciales y de servicios, aunque advierte sobre los desafíos en planificación, infraestructura y acceso a servicios básicos.
Falta de regulación
El arquitecto Cirio Valdez advierte que el crecimiento urbano de Higüey no solo es acelerado, sino también desorganizado, debido a la débil aplicación de la Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial.
Según explica, aunque la normativa busca regular el uso del suelo, promover la densificación ordenada y garantizar la planificación de infraestructuras, su implementación ha sido lenta, lo que ha permitido la proliferación de proyectos habitacionales sin servicios básicos.
Grandes extensiones de terreno están siendo subdivididas y vendidas como solares sin garantizar agua potable, drenaje sanitario, electrificación, aceras o contenes, especialmente en zonas cercanas a la carretera Higüey–El Seibo y la Autovía del Coral.
Asimismo, señala que el modelo de expansión horizontal incrementa la presión sobre servicios como la recolección de residuos, el suministro de agua, el drenaje pluvial y la movilidad urbana, situación visible en comunidades como Villacerro, La Malena y La Tranquera.
Valdez también advierte la falta de una zonificación clara, lo que ha permitido construcciones en áreas vulnerables, incluyendo humedales y zonas propensas a inundaciones, además de limitar la creación de espacios públicos y áreas verdes.
A mediano y largo plazo, sostiene que este modelo de crecimiento podría derivar en colapso de servicios, inundaciones urbanas y mayor desigualdad territorial. "El problema ya existe, ahora toca organizarlo", afirma.
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