martes, 22 de septiembre de 2026

Acusados de asesinar a Jovenel Moïse habrían financiado el complot con fondos del COVID-19

Dieciocho personas presuntamente vinculadas al asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, en 2021 fueron trasladadas a Estados Unidos para enfrentar cargos federales, en un nuevo capítulo de la investigación sobre el magnicidio.

Los acusados llegaron el domingo a Miami a bordo de un avión militar estadounidense, esposados y bajo estricta vigilancia de agentes del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional.

El director del FBI, Kash Patel, informó que se trató de una operación para trasladar desde Haití a Estados Unidos a los 18 detenidos relacionados con la investigación del asesinato de Moïse.

Moïse, de 53 años, fue asesinado a tiros en julio de 2021 dentro de su residencia privada en las colinas sobre Puerto Príncipe. Su muerte dejó un vacío político en Haití y contribuyó al fortalecimiento de grupos armados en el país.

De acuerdo con el FBI en Miami, los acusados, entre ellos operadores haitianos y colombianos, fueron entregados a las autoridades estadounidenses debido a que buena parte de la conspiración habría sido organizada y financiada en el sur de Florida.

Los fiscales estadounidenses sostienen que los implicados utilizaron préstamos fraudulentos del Programa de Protección de Cheques de Pago (PPP), creado durante la pandemia de COVID-19, para financiar la operación que terminó con la muerte del presidente haitiano.

La investigación federal, que se extendió durante cinco años y abarca a 30 acusados por distintos delitos, señala que fondos obtenidos fraudulentamente de contribuyentes estadounidenses habrían sido utilizados para adquirir armas, equipos tácticos y contratar a exmilitares colombianos que participaron en el ataque.

Entre los cargos figuran conspiración para matar o secuestrar a una persona en el extranjero y fraude electrónico. Algunos de los presuntos miembros del comando también habrían fingido ser agentes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) para ingresar a la residencia presidencial.

Los fiscales alegan que el plan inicialmente buscaba derrocar violentamente a Moïse, pero posteriormente terminó convirtiéndose en un complot para asesinarlo.

El fiscal federal Jason Reding Quiñones afirmó que la conspiración fue planificada, financiada y coordinada desde Miami, por lo que las autoridades estadounidenses buscan responsabilizar a los implicados tanto por el asesinato como por el supuesto uso fraudulento de fondos gubernamentales para facilitarlo.

Según el agente especial a cargo del FBI en Miami, Brett Skiles, el objetivo de los implicados estaba relacionado con intereses económicos. Los investigadores sostienen que algunos tenían negocios en Estados Unidos y buscaban obtener contratos lucrativos del Gobierno haitiano tras un eventual cambio de régimen.

Los cuatro principales cabecillas del complot fueron declarados culpables en Miami en mayo y enfrentan la posibilidad de cadena perpetua. Durante un juicio federal de nueve semanas, los fiscales sostuvieron que los hombres reunieron a unos 24 exsoldados colombianos y les proporcionaron dinero, armas, municiones y chalecos tácticos.

Los 18 acusados trasladados a Estados Unidos comparecieron por primera vez ante un tribunal federal de Miami el lunes.

El ministro de Justicia de Haití, Patrick Pelissier, confirmó el traslado y señaló que el proceso judicial haitiano se ha retrasado. Según explicó, mientras el procedimiento estadounidense ha avanzado con arrestos, procesamientos y condenas, el proceso en Haití aún no ha llegado a juicio después de cinco años.

El activista haitiano de derechos humanos Pierre Espérance calificó como una “desgracia para el sistema de justicia haitiano” la lentitud del proceso en ese país y el traslado de los 18 sospechosos a Estados Unidos.

@z101digital.com

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