Marsella, la segunda ciudad más grande de Francia, prohibió las reuniones públicas entre las 12:00 y las 20:00 horas. En el norte del país, Lille, Douai, Wattignies y Denain impusieron restricciones de circulación desde las 18:00 hasta las 04:00 GMT, mientras que en Coulaines la medida se limitó a los menores de edad.
La decisión fue anunciada tras una reunión de crisis celebrada el lunes. Lecornu explicó que los alcaldes podrán aplicar estas restricciones «donde sea necesario» y no descartó la posibilidad de declarar el estado de emergencia. También anunció ayudas económicas para las zonas afectadas y advirtió que se buscará que los responsables de los daños asuman sus costos.
El Gobierno prevé impulsar una ley que permita exigir compensaciones a quienes hayan destruido propiedades. Además, habilitará un fondo de desempleo parcial para las personas que no pudieron acudir a sus trabajos debido a los disturbios y los saqueos.
Más de 2.500 detenidos
Las autoridades informaron que más de 2.500 personas fueron arrestadas durante las manifestaciones del fin de semana, en las que cerca de 1.000 agentes resultaron heridos. También hubo manifestantes lesionados en los enfrentamientos con la Policía; según la agencia AFP, uno de ellos perdió una mano por una granada antidisturbios lanzada por los agentes.
Los disturbios comenzaron el mes pasado con protestas estudiantiles que reclamaban mejores condiciones escolares, pero las movilizaciones se extendieron posteriormente a otras demandas. Durante el fin de semana, unas 550.000 personas salieron a las calles para protestar contra el aumento de los precios del combustible, la inflación y el deterioro de los servicios públicos, incluida la educación.
En distintas localidades, grupos de personas encapuchadas incendiaron vehículos y edificios, además de saquear establecimientos comerciales. En París, la Policía empleó gases lacrimógenos y granadas aturdidoras, mientras que algunos manifestantes respondieron lanzando botellas y piedras contra los agentes.
Uno de los daños más graves se produjo en Limoges, donde un incendio provocado el sábado destruyó parte del histórico ayuntamiento, construido en el siglo XIX. Las llamas causaron el derrumbe de la torre del reloj y del techo del edificio.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Francia, Alain Di Crescenzo, informó que más de 2.000 tiendas y otros negocios resultaron directamente afectados. En declaraciones a la cadena RTL, estimó que las pérdidas ascienden a cientos de millones de euros.
Gobierno señala a grupos radicales
Lecornu responsabilizó a grupos radicales de extrema izquierda de intentar desestabilizar el país y anunció que se reforzará la seguridad en futuras concentraciones y actos políticos, con el propósito de garantizar el desarrollo de la actividad democrática durante las próximas semanas y meses.
Por su parte, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que alrededor de 200 investigadores revisan las grabaciones de las cámaras de seguridad para identificar a los presuntos cabecillas de los actos violentos.
Nuñez había intentado renunciar el domingo, pero el presidente Emmanuel Macron rechazó su dimisión ante la necesidad de mantener el mando de las fuerzas del orden, según informó el Palacio del Elíseo. Previamente, el ministro había reconocido que la Policía perdió el control en algunas ciudades.
Macron, en tanto, llamó a distinguir entre las reivindicaciones legítimas de quienes protestan pacíficamente y las acciones de quienes destruyen, vandalizan y saquean.
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